Directrices para usuarios de perros guía durante el estado de alarma

Tipo de noticia: Comunicación propia
Fecha: 18/05/2020

perro guía junto a su usuaria durante el estado de alarmaCon el ánimo de ayudar a las personas ciegas usuarias de perro guía a que la vuelta a la normalidad sea lo más tranquila y segura posible para ellas y sus perros guía, con respecto a algo tan básico como salir a la calle, coger el transporte público y reacostumbrarse al bullicio, el equipo de instructores han preparado una serie de directrices básicas que pueden resultar muy útiles y respetan las directrices establecidas durante el confinamiento, pero que requieren de comprensión por parte de ciudadanos y autoridades cuando se les vea por la calle.

La situación excepcional de confinamiento que vivimos por el estado de alarma provocado por el Coronavirus, está obligándonos a adoptar fuertes cambios en nuestras rutinas y también en las de los perros que conviven con nosotros. Las personas entendemos esta coyuntura, mientras que ellos se adaptan a ella sin más. Ahora no dan paseos largos con nosotros y siempre los llevamos cogidos por la correa; ya no los soltamos para que corran en el parque; no les permitimos  que se acerquen a otros perros ni a saludar a conocidos… Además, esta circunstancia nos genera un estado anímico fuera de lo normal que puede que lo estemos transmitiendo a ellos. ¿Nos hemos parado a pensar cómo les afecta a los perros la cuarentena?.

En la Fundación ONCE del Perro Guía, además de seguir atendiendo las necesidades de todos nuestros perros, tanto de los que se encuentran en las instalaciones de la escuela como de aquellos que están acogidos por familias educadoras para socializarlos durante su etapa de cachorros, o por familias cuidadoras de los que son los papás y mamás de los más de 1000 perros guía  existentes en España, continuamos apoyando a los usuarios de estos últimos: personas ciegas o con sordoceguera en algunos casos, para las que su perro es mucho más que una mascota. Es su seguridad a la hora de desplazarse, lo que ahora apenas están pudiendo hacer por el confinamiento, pero que volverán a retomar cuando regresen a sus actividades y saldrán a las calles guiados por un perro que habrá estado también confinado, sin rutinas, sin ejercitar los conocimientos adquiridos como guía, sin haber podido hacer vida de perro, ni tampoco trabajo de guía, lo que forma parte de su cotidianeidad y le agrada.

En general, para cualquier perro, durante la cuarentena será muy reconfortante que en casa se aprovechen los largos periodos de tiempo para hacer con él cosas que lo mantengan activo física y mentalmente:  ejercicios de obediencia básica,  facilitarle juguetes,  elementos para roer/morder, o convertir la sesión de cepillado en una ocasión excepcional para relajarnos de forma mutua, en unas circunstancias anómalas y estresantes para todos.

Teniendo en cuenta las limitaciones en la movilidad, es probable que exista un incremento considerable en el peso de los perros. Es el momento de vigilar los premios extras y chucherías que se les dan. A los perros también se les puede premiar el buen comportamiento con refuerzo verbal, caricias, y muchos de esos gestos que por la complicidad y el vínculo existente sabemos que les encantan y entienden como un “Gracias, lo has hecho genial y eres el mejor perro del mundo”.

Por supuesto, los perros guía tienen similares necesidades de salir a deponer que el resto de los perros, pero además, son el auxiliar de movilidad de una persona ciega que lo necesita para realizar los desplazamientos autorizados: ir al supermercado, a la panadería, a la farmacia, etc., y  en la medida de lo posible, en esta situación es conveniente que los usuarios de perro guía sean quienes los saquen a la calle con el arnés, incluso aunque tengan a alguien en casa que pueda hacerlo por ellos, puesto que le resultará muy beneficioso al perro, para sentirse más activo y con una vida un poquito más parecida a la que habitualmente tiene.

Vuelta a la normalidad

La vuelta a la normalidad también deberá ser escalonada para nuestros perros guía. Cuando el estado de alarma termine, es probable que el estándar de trabajo del perro como guía se haya visto afectado. Conductas como el aumento de la tensión y de la velocidad al caminar, un mayor uso del olfato o las distracciones con otros perros, podrían darse a causa del  estrés acumulado por la inactividad.

Mantener una actitud calmada y comprensiva a la hora de retomar rutinas facilitará la vuelta a la normalidad. En las primeras semanas los usuarios tendrán que volver a la actividad con su perro guía con recorridos más sencillos y conocidos e ir incrementando de forma progresiva la dificultad de los mismos, asegurando así la tranquilidad y la seguridad de ambos.

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