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Nuestros Perros. Usuarios

Una vez completado el aprendizaje, cuando el instructor determina que su perro está listo y basándose en las características de éste, buscará al solicitante más adecuado. Factores como la velocidad de paso, peso, altura e iniciativa entre muchas otras características tanto del perro como de la persona y su entorno, son estudiados y analizados para lograr una compenetración perfecta en la unidad “perro-usuario”.

Después el solicitante vendrá a la escuela y durante casi tres semanas recibirá la formación necesaria para aprender a cuidar, conducir y querer a su perro. Tras finalizar el curso satisfactoriamente, un nuevo perro guiará a una persona más por las calles españolas.

Soy ciego y quiero tener un perro-guía. ¿Qué tengo que hacer?

Antes que nada es importante que conozcas las ventajas e inconvenientes de tener a un perro-guía. Cuál es su utilidad, qué es capaz de hacer y los cuidados que deberás seguir con él. Empieza por leer el manual del usuario que podrás descargar en esta misma página. De esta manera podrás responder a muchas de las preguntas que hemos hecho antes. Como resumen, lee la información que adjuntamos a continuación y descarga desde esta página la normativa vigente.

Manual de usuario del perro-guía (Archivo en formato DOC)


El Perro-guía. Información para el solicitante.

Esta página pretende ser un acercamiento al perro-guía para las personas que están interesadas en la obtención de este medio auxiliar de movilidad y que desean una información global y objetiva de lo que supone tener un perro-guía. La normativa que regula la solicitud y obtención del perro-guía para los afiliados a la ONCE, queda recogida en la Circular Nº 8/2007, de 18 de Julio, de la Dirección de Autonomía Personal, Bienestar Social y Atención al Mayor y que puede descargarse en Normativas ONCE para el distintivo y la solicitud.

¿Qué supone tener un perro-guía?

El perro-guía es una opción de ayuda a la movilidad que contribuye a la seguridad, agilidad y desenvolvimiento en los desplazamientos, favoreciendo la autonomía personal y, por tanto, la incorporación a la vida social y cultural de la persona ciega o deficiente visual. Además, supone hacerse cargo de un ser vivo que requiere como tal una serie de cuidados físicos, psíquicos y afectivos, así como un coste económico añadido para el usuario que incluye gastos de comida, veterinario, peluquería, seguro de responsabilidad civil, etc.

¿Cómo proteger la salud física del perro-guía?

Los perros como seres vivos que son pueden ponerse enfermos y padecer, por ejemplo: diarreas, vómitos, conjuntivitis, otitis, etc., por tanto, es muy importante que periódicamente llevemos al perro al Veterinario.

Seguramente todo el mundo conoce una enfermedad que éstos transmitían y de la que todavía se vacunan y que no es otra que la Rabia, por ello, en casi todas la Comunidades Autónomas sigue siendo obligatoria la vacunación anual para prevenir esta enfermedad. Si bien, hoy en día en nuestro país está prácticamente erradicada.

Otra enfermedad también bastante conocida que nos puede transmitir el perro es el quiste hidatídico, aunque con el tipo de alimentación que en la actualidad les damos a nuestros perros y con el tratamiento que se les aplica a través de unas pastillas cada tres meses, evitamos la aparición de este parásito. No es el único parásito interno, hay otro que se denomina filaria, también conocido como gusano del corazón, que se da en zonas costeras y que prevendremos con un tratamiento específico.

Existen parásitos externos de los que todos hemos oído hablar en algún momento como son “las pulgas y las garrapatas”.

Para prevenir que el perro se infecte, habrá que utilizar productos específicos en las épocas del año de mayor riesgo.

La Ley exige un CERTIFICADO VETERINARIO que acredite que el perro no transmite enfermedades al hombre, como son: leptospirosis, leishmaniosis y brucelosis, para lo cual tendremos que acudir al veterinario a fin de que la realice una analítica cada seis meses.

Es recomendable hacerle un chequeo al margen de estas pruebas que son de carácter obligatorio periódico y que sería conveniente realizarlo anualmente para tener la certeza de que el perro está bien de salud.


¿Cómo proteger la salud psíquica del perro-guía?


Los perros-guía necesitan trabajar y nos demuestran su valía esencialmente en situaciones complicadas: aceras con andamios, con vehículos sobre las mismas, etc.

Los ruidos excesivos, los espacios demasiado reducidos o zonas muy masificadas de gente hacen que el perro sufra mucho estrés, por lo que hay que ser suficientemente responsables y no exponerlo a estas situaciones sin necesidad.

¿Cómo proteger la salud afectiva del perro-guía?



El perro guía es un amigo que nos ayuda en nuestros desplazamientos con autonomía. Por tanto, cuando se cometen errores que pueden provocar que nos demos un golpe o que suframos una caída, es muy fácil echar la culpa al perro. Hay que procurar ser justos y analizar qué es lo que ha provocado esa situación, pero nunca reaccionar con agresividad contra el perro pues posiblemente no lo entenderá y nos coja miedo.

¿Cuáles son las ventajas de tener un perro-guía?



Aporta seguridad en los desplazamientos, facilita agilidad y desenvolvimiento en los mismos, ofreciéndonos su vista para que vayamos tranquilos cuando nos desplazamos. También, nos ayuda a localizar objetivos como pueden ser: la salida de los grandes almacenes, las bocas de metro, cabinas, etc.

Responsabilidades y obligaciones que hay que asumir al tener un perro-guía.

El Pelo:

Todos los perros sueltan pelo y, por tanto, ensucian el entorno en el que se mueven, pegándose con mucha facilidad a la ropa, tapicería, alfombras, etc., por ello requieren que los usuarios los cepillen diariamente, (aún así seguirán perdiendo pelo) lo que supone asumir una obligación más.

Enfermedades:

Como un ser vivo que es, también se pone enfermo y en ocasiones puede vomitar, tener diarreas, fiebre y no poder trabajar y , en general, sufrir enfermedades como nosotros y que requerirán nuestros cuidados.

Alimentación y evacuaciones:

Quizá estos aspectos sean los que menos esfuerzos requieren pero no podemos dejar de comentarlos, tenemos que estar pendientes de llevarle comida cuando viajemos, si bien, hoy en día es muy fácil trasladarla pues suele ser “bolitas de pienso”. Con relación a las salidas para que pueda evacuar, quizá lo más duro sea recoger sus excrementos y sacarlo los fines de semana en los que se trasnoche.

La lluvia:

A casi todos nos suele molestar la lluvia pero cuando además se es usuario de perro-guía la incomodidad es aún mayor, ya que al entrar en casa, en el transporte o a un local el perro va chorreando agua y debemos secarlo.

Barreras arquitectónicas o falta de conocimiento por la sociedad de los derechos de los usuarios de perro-guía.

Todavía nos queda mucho para conseguir, que en todos los restaurantes, todos los transportes públicos, en todos… conozcan los derechos y obligaciones que tiene los usuarios de perros-guía, por lo que nos podemos encontrar con situaciones desagradables en las que se nos prohíbe la entrada con nuestro perro.


Condiciones del potencial usuario.

Es muy importante que aquellas personas que piensan solicitar un perro-guía sepan que tienen que estar dispuestas a vivir durante algunos meses un proceso de adaptación, por lo que es necesario tener las ideas claras sobre el trabajo a realizar con el perro, ser positivos respecto a la evolución del trabajo y consistentes, sabiendo que habrá días en los que trabajará muy bien y otros en los que no lo hará tan bien. Por ello, el solicitante de perro-guía ha de ser una persona emocionalmente equilibrada.

El perro-guía siempre actuará siguiendo nuestras ordenes, es decir, tendremos que indicarle hacia donde queremos dirigirnos, por tanto, es imprescindible que el solicitante de perro-guía tenga una correcta orientación espacial.

Cuando se va con un perro-guía se pierden muchas referencias táctiles que se tienen con el bastón y que sirven para detectar en qué lugar nos encontramos ubicados. El perro al evitarlas hace cambiar nuestras referencias, lo que implica un cambio en la orientación al que tendrá que habituarse.

Es necesario que el trabajo que se realice con el perro sea consistente y que ante determinadas conductas de éste, se actúe siempre con el mismo criterio, pues hay que tener en cuenta que el perro-guía no es una máquina y aunque está muy bien educado puede haber situaciones en las que se distraiga con otros perros, en estos casos, tendremos que realizar las labores de control que, indudablemente, nos supondrán un esfuerzo que deberemos asumir.

Aunque es por todos conocido, queremos, por último, resaltar que los perros viven aproximadamente unos 10-12 años, aunque su vida útil como perro-guía suele llegar hasta los 8-10 años. Lo que supone que el usuario de perro-guía deberá vivir y afrontar esa pérdida. Cuando ya no pueda trabajar como guía, el usuario puede optar por quedárselo como animal de compañía o devolverlo a la Escuela de Perros-guía a fin de que ésta lo pueda entregar a alguna familia de confianza que garantice el cuidado y cariño que se merece.

Desde la Fundación ONCE del Perro-guía, queremos que aquellas personas que piensan solicitar un perro-guía, tengan en cuenta que supone un gran esfuerzo económico: ha tenido que ser seleccionado, entrenado y adaptado a una persona ciega. Por tanto, deben tener muy claro que van a trabajar con él aprovechando la movilidad que les va a facilitar, manteniendo el nivel de educación que ha conseguido y las condiciones higiénicas y de salud exigidas. En definitiva, el usuario de perro-guía ha de cumplir con todas las obligaciones que permitan al perro tener un comportamiento impecable ante la sociedad.